Tener una buena calidad de sueño es sinónimo de tener una buena calidad de vida. Y, para conseguirlo, podemos introducir pequeños cambios en nuestra vivienda y en nuestro dormitorio que nos ayuden a dormir mejor.


El dormitorio es un punto clave de la vivienda. El lugar donde nos recuperamos después de un día duro, donde desconectamos, pero paradójicamente, también donde somos más vulnerables durante el sueño.

La distribución de los muebles, la iluminación del dormitorio, la temperatura… son solo algunos de los factores que intervienen en la manera en que dormimos. Hoy te contamos cómo podemos contribuir a que tengas un ciclo de sueño reparador y te levantes con energía suficiente para comerte el día.

Dormir mejor con la tranquilidad del silencio


Los ruidos son uno de los principales enemigos a la hora de conciliar el sueño. Es básico tener un buen aislamiento acústico en nuestro dormitorio, para evitar que el ajetreo de la calle o de los vecinos se cuele en nuestra habitación. Es importante que nuestro hogar no esté sometido a más de 30 decibelios, ya que se ha demostrado que es la cantidad de sonido que asegura el descanso.

¿Cómo conseguimos todo esto? Las ventanas son el elemento principal a la hora de combatir el ruido del exterior, y para no equivocarnos en la elección es importante que tengamos en cuenta varios aspectos:

El material de la ventana: preferiblemente que sea madera o PVC. Este último actúa como un amortiguador natural de las ondas sonoras, además cada una de las cámaras de aire que componen el perfil de la ventana aporta una barrera extra contra el ruido.


Los vidrios: si buscamos proteger nuestra vivienda del ruido tendremos que elegir ventanas con doble acristalamiento o incluso triple, que incluyan un vidrio laminado con butiral acústico.

La permeabilidad al aire: un valor fundamental que deberemos tener en cuenta tanto en las ventanas como en la persiana. El aire es un conductor del ruido, por lo que si nuestras carpinterías están mal instaladas o tienen filtraciones de aire, nuestra exposición al ruido exterior será mayor. Importante fijarnos en que tanto las ventanas como la persiana ofrezcan una permeabilidad al aire Clase 4.


Cuando el problema con el ruido lo tenemos dentro de nuestra propia vivienda, entre habitaciones, hay diferentes actuaciones que podemos llevar a cabo. Por un lado podemos reforzar los muros y mejorar su aislamiento, pero también podemos recurrir a pinturas acústicas, que ayudarán a reducir el ruido sin realizar una gran reforma.

Si el exceso de ruido proviene de nuestros vecinos la mejor solución será instalar falsos techos o suelos sobre los originales, instalando en medio un material aislante que amortigüe el ruido.

Una buena distribución del mobiliario


Mantener la estancia lo más despejada posible para que no nos agobie la falta de espacio. Los muebles de almacenaje son la solución perfecta para que todos nuestros utensilios estén ordenados y nos transmitan una sensación de armonía y serenidad.

Si orientamos el cabecero de la cama hacia la dirección norte nos conecta con los campos magnéticos de la tierra. Y lo ideal es que la cama esté colocada de tal manera que tenga espacio a los dos lados para poder acceder a ella.

La técnica del Feng-Shui, que busca el equilibrio de la energía vital de la persona, aconseja que la cama no esté situada de cara a una puerta o justo debajo de una ventana. También es importante que exista un espacio libre debajo de la cama, para que el Chi circule sin impedimentos por toda la estancia.

En el dormitorio, mejor luz cálida


Para dormir mejor es aconsejable crear una atmósfera relajante con una iluminación suave y difusa. Es importante cuidar mucho la luz ambiental jugando con lámparas de sobremesa en las mesillas, o apliques de pared a los lados o encima del cabecero.

Puedes optar por bombillas que proporcionen una luz cálida, es decir, de unos 2.800 grados Kelvin, o las bombillas LED dimmables, que permiten regular la potencia de la bombilla, pudiendo adaptar su intensidad según la actividad que estés realizando.

Las pantallas en general son mala compañía en el dormitorio. La luz azul que emiten reduce la serotonina y afecta a nuestro ciclo de sueño. Y recuerda que cuando vayas a dormir, lo ideal es recibir el menor número de estímulos posible, eso incluye dejar fuera del dormitorio todos los asuntos y materiales del trabajo.

Una temperatura adecuada


Regular la temperatura de nuestro dormitorio por la noche, para que sea más baja que durante el día, nos ayuda a conciliar más fácilmente el sueño y dormir mejor. Además, contribuye a un uso eficiente del sistema de calefacción, con un ahorro de energía.

En este punto vuelve a ser importante la instalación de ventanas de altas prestaciones, ya que será la fórmula para mantener nuestra vivienda aislada del exterior y evitar un gasto desorbitado en calefacción. Como ocurre con el aislamiento acústico, es importante tener en cuenta tanto el material del perfil (el PVC es un material no conductor), como la elección de los vidrios y la hermeticidad.

Colores que ayudan a relajarse


Los colores fríos son más relajantes y crean sensación de profundidad si los usamos en las paredes. El color más relajante es el azul al ser un color frío que transmite calma y tranquilidad, asociado al color del cielo y al mar.

El color que más relaja la vista es el verde por ser un tono asociado a la naturaleza, por lo que el ojo humano está más habituado a él y siente menos estrés al percibirlo.

Malva, lavanda, beige, nude o gris también son colores relajantes. Empléalos como tonos dominantes en las paredes de la habitación o en los elementos textiles: cortinas, alfombras, mantas, cojines, edredón…

Con estas propuestas, seguro que consigues que el dormitorio se convierta en tu espacio de desconexión y descanso, contribuyendo al bienestar de tu organismo.

Fuente: vivienda saludable